Palabras para un amigo singular...


Amigo que la vida me dio por dicha y por lección.
Ese que no besa mis labios ni mi cintura,
pero, si acoge mi alma con gran ternura.

Recuerdo tu rostro en todos mis grandes momentos,
a cambio de nada simplemente me das tu mano.
En la risa, en el dolor y en el instante más humano.

Algunos quieren decir que tú no sabes el valor de la familia,
Pero fuiste el único para despedir a papá con valentía,
Y en su lecho de muerte hasta le prometiste para mí compañía.

Nunca me has abandonado, yo tampoco lo haré,
A pesar de la castigadora, deshumana e ignorante sociedad.
Cómo si muchos de los que sí se creen hombres, no conocen la deshonestidad.

No eres el padre de mi hijo, pero lo esperaste en el parto…
No eres mi amante pero si custodiaste los detalles…
No eres mi hermano pero jamás descuidaste de mí…
No eres un santo, pero velas por mí como si fueses un ángel…
No eres mi sangre, pero tu abnegada dedicación me enseñó el calor FAMILIAR.

Amor...

Bendito amor que nos encuentras desprevenidos

y con una fuerza sobrenatural,
dominas nuestra locura,
cauterizas nuestros errores y equilibras
nuestros intentos de cordura humana...


Bendito amor que nos haces irracionales
próximos al delirio y al dolor,
superiores a nuestra propia fuerza,
para luego poder ganar todas las batallas
de lo sublime, trascendental e inmortal.

Bendito sea el dolor...

Bendito sea el dolor…

Que nos transporta  del cuerpo al alma.
Que nos desnuda, nos despoja y nos ubica.
Que nos despierta y nos aviva el corazón.

Bendito sea el dolor…

Que nos recuerda la carne.
Que nos inmortaliza el valor.
Que nos convierte en seres conscientes.

Bendito sea el dolor…

Que hace verdadero al amigo.
Que nos muestra la necesaria verdad y la fe.
Que hace triunfador al amor.

A escondidas…

Sin darnos cuenta y sin quererlo siquiera.
Un sentimiento irremediable
nuestro dique desbordó,
a escondidas...
Se abrieron las jaulas, se rompieron las cadenas,
se saltaron los candados que guardaban
a la vergüenza y al miedo,
a escondidas...
Y aunque la locura y la mentira, por años,
pretendieron escondernos a ti de mí y a mí de ti.
Ahora nosotros, nos burlaremos de ellas
a escondidas...
Invisibles de ese monstruo irracional,
fisgón y juzgador que se llama sociedad.
Así nos encontramos
a escondidas...
Mientras tanto la cordura y la realidad,
siguen abriendo jaulas, rompiendo cadenas...
y soltando los candados que guardan a la verdad
a escondidas...